
Era una niña triste. Su alma càndida tenìa algo singular que la protegìa de todos.Los movimientos pausados , silenciosos, la denotaban.Historias fantàsticas que su imaginación creativa forjaban la hacìan diferente.No sobresalìa por su figura delgaducha, poco agraciada, ni por su rostro pàlido, opaco. Pero sus pensamientos y ansias deayudar y ser buena, la mostraban bella.La conocìan. Tal vez la querìan. Ella lo ignoraba…Su padre le daba la ternura que su ser infantil soñador, anhelaba. Era recìproco el quererlo y ser querida.En tiempos cuando el sol era estìo, lo acicalaba y abanicaba. Su figura pequeña, solitaria, indefensa, buscaba refugio cuando el temor y la angustia la agitaban. La infancia taciturna la rodeò de silencios solitarios.Su adolescencia transcurriò entre seres dispares, frìos, falsos… hacièndola melancòlica e incrèdula.Tuvo dones, talentos. Los madurò… los lanzò a la vida.Todo pasò aprisa… pero su historia la tiene adosada a las yemas de sus dedos…La fisonomía cambiò. No interesa el tiempo pasado… la candidez la identifica como antaño…Ha dejado de escribir. Suspira. Se ruboriza…Somnolienta se toca el rostro empapado…Su interior està integro, transparente igual a la niña que soplaba y acicalaba en el estio y sus miedos la agitaban sin medida…¡Està viva. Toda ella es plenitud y compañìa!



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